El Crucero ARA Gral. Belgrano fue comprado a la marina estadounidense por el Gral. Perón en 1951. En ella servía bajo el nombre de USS Phoenix. La acción no le era desconocida puesto que defendió la bahía de Pearl Harbor ante el bombardeo japonés (II Guerra Mundial, 1941) y luego formó parte de las campañas de la Séptima Flota Norteamericana en el Pacífico.
Su primer nombre en la Armada Argentina fue Crucero ARA 17 de Octubre -en honor al 17 de octubre de 1945, fecha fundacional del Peronismo-. Paradójicamente, en 1955 integró las fuerzas de la autodenominada "Revolución Libertadora", siendo el encargado de dar el ultimátum de bombardeo a la destilería YPF de La Plata, acción con la que forzó la caída del mismo gobierno constitucional que lo había adquirido. Días después fue rebautizado: así el Crucero ARA 17 de Octubre pasaría a denominarse definitivamente Crucero ARA Gral. Belgrano -por ese entonces toda reminiscencia del Peronismo corría la misma suerte-.
Más tarde, con 30 años de servicio, y siendo el último crucero de su tipo en actividad en todo el mundo, intervino en el conflicto con Chile -soberanía del canal de Beagle y sus islas Lennox, Picton y Nueva, 1978-, y por último en la Guerra de Malvinas. Ushuaia es el último puerto que guarda su recuerdo. Por las características del equipamiento bélico moderno tantos años de servicio ponían en gran desventaja a la nave.
Vista Panorámica 3D del Crucero ARA General Belgrano
Según lo informado por la Armada Argentina hacia el 2 de abril de 1982 el Belgrano estaba en pleno proceso de reparaciones y mantenimiento anual, por lo que no formó parte de la flota que había zarpado el 28 de marzo hacia el sur. Su incorporación se produjo recién el 16 de abril. Llevaba 1093 tripulantes. Junto a sus escoltas (Destructor ARA Bouchard; Destructor ARA Piedra Buena; Aviso ARA Gurruchaga) debía defender la costa patagónica ante un posible ataque inglés y vigilar la zona sur de las Islas y el Cabo de Hornos.
A las 16 hs. del domingo 2 de mayo dos torpedos disparados desde el Submarino nuclear HMS Conqueror provocaron el colapso de la metálica estructura. Con ello, la vida de 323 personas se extinguía. El total de las bajas constituye la mitad del total de argentinos que murieron durante el conflicto. Muchos desaparecieron en el lugar del siniestro, o fallecieron horas después a causa del congelamiento, heridas graves, o quemaduras provocadas durante el ataque. El hecho se produjo al sur de la línea de exclusión de combate fijada unilateralmente por el gobierno británico. Atrás quedarían los esfuerzos del presidente peruano Belaúnde Terry por mediar buscando el cese de las actividades, las votaciones de las Naciones Unidas (Res. 502), tratativas en la Organización de Estados Americanos (OEA) o las infructuosas discusiones para la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) que preveía la acción conjunta americana frente al caso de invasión de una potencia extracontinental. El rescate de los sobrevivientes comenzó un día después.
El 14 de junio se produjo la rendición de las fuerzas argentinas, formalizada por Gral. Menéndez ante el Gral. británico Jeremy Moore. Esto puso fin al conflicto armado pero no al litigio de soberanía: nuestro país no renuncia a sus Derechos Jurídicos, Geográficos e Históricos sobre el Archipiélago.







