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File: El Atlántico Sur: Encrucijada del Futuro Latinoamericano
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Autor: Vivián Trías
Institución: Revista NUEVA SOCIEDAD NRO.33, NOVIEMBRE-DICIEMBRE 1977, PP. 129-139
Cant. de pag.: 16
Reseña:
"Lo esencial de la historia", para Spykman, es el juego de enfrentamientos y alianzas de las grandes potencias. Por entonces, en efecto, la contradicción principal del proceso histórico es la que opone a los poderosos imperios rivales que dirimen sus ambiciones en las dos terribles guerras mundiales de este siglo. Mucha agua ha corrido bajo los puentes.
Las insurgencias del Tercer Mundo, los afanes de los pueblos sojuzgados por conquistar su lugar al sol se han erigido en factor decisivo de la historia. Hoy su contradicción principal es la que enfrenta a los imperios con la periferia subdesarrollada y en plena ebullición libertaria.
De ahí que ya no pueda prescindirse del hemisferio sur para bucear en "lo esencial de la historia".
El Atlántico Sur aparece, allí, como un gran campo de fuerzas en pugna, de tensiones, de conflictos en desenvolvimiento.
El primer acto consiste en la puja anglo-norteamericana por su control militar.
Gran Bretaña designa como "life line" (líneas de la vida) la ruta que une a la India con sus puertos, a través del Océano Indico, el Mar Rojo, el Mar Mediterráneo y el Atlántico. Suez es su válvula maestra. Por allí arriban el oro negro del Golfo Pérsico y las materias primas de Asia. Es en Londres, pues, donde más duele su clausura.
El Atlántico Sur es la vía sustitutiva e Inglaterra puede convertirlo en un lago británico. En efecto, por el sur está dominado por las islas Falkland, Georgia del Sur, Sandwich, Gough y Tristán da Cunha; todas inglesas. Por el oeste, Africa del Sur todavía es miembro del Commonwealth y la isla de Santa Helena también le pertenece. Más al norte, la colonia portuguesa de Angola está a su alcance ya que Portugal es, aún, el viejo y fiel subimperio. El acceso noroeste es controlado desde la isla Ascensión (inglesa) y el noreste por la isla Fernando de Noronha (brasileña).
Hacia el este se dibujan las costas de Brasil, Uruguay y, sobre todo, Argentina. Allí el general Aramburu y el Alm. I. Rojas acaban de trizar el primer ciclo peronista y han instaurado un régimen visiblemente probritánico. El quid del asunto es Brasil.
El Atlántico Sur es el acceso directo a la Antártida y su relevamiento, realizado a partir del "Año Geofísico Internacional" (1957-1958), ha detectado riquezas minerales y naturales formidables. Es una nueva tierra de promisión, el renacimiento de "El Dorado" en la era nuclear. Los Estados que fueron vigorosamente atraídos por los relatos del capitán César, o las leyendas del Rey Blanco en el siglo XVI, hoy tensan sus ambiciones en torno a los recursos que la ciencia revela en el Continente Blanco.
Enormes depósitos de hidrocarburos en la parte en que el continente helado se divide en los sectores oriental y occidental. Es la zona que corresponde al mar de Ross, sobre la que Nueva Zelandia reclama soberanía.
También hay riquísimas vetas de uranio, cobre, plomo y otros metales.



